Las dos principales amenazas de nuestro mundo están en el actual sistema económico y en la dudosa sobrevivencia del planeta. Ambas amenazas están asociadas entre sí. Deberíamos dar a conocer  la existencia de nuevos modelos de dinamización económica ya activos y vigentes, que compiten con el obsoleto sistema actual, el cual solo nos lleva a un más de lo mismo y por tanto a una nueva crisis peor que la anterior.

Los nuevos modelos son sostenibles y propugnan la cooperación, el interés general ,  la preservación de la humanidad y la propia subsistencia del planeta. Circulan ya fluidamente, pero como compiten con el sistema histórico, tienen que ir por carreteras secundarias. Los psicólogos sociales y de las organizaciones tenemos una alta responsabilidad en dar a conocer una producción de bienes de consumo que apuesta por dos objetivos:

1.- La felicidad de productores y consumidores

2.- La sostenibilidad y preservación del planeta. El consumidor sigue consumiendo como antes y el inversor solo pretende seguir aumentando sus rentas, ninguno quiere ver el futuro próximo (“carpe diem”) y el sistema clásico feliz, oculta la realidad que se nos viene encima.

En 2050 la población mundial superará los 9.000 millones. Los recursos naturales habrán llegado a su límite y será ya inviable mantener los cómodos niveles de vida a los que nos hemos acostumbrado después de la 2-º guerra mundial. Los estados del bienestar, entrarán en grave deterioro (aunque nadie lo crea hoy), y ya no se pordra  animará a la ciudadanía a endeudarse una y otra vez . Deberíamos enfrentarnos ya a esa realidad por nosotros, pero sobre todo por nuestros hijos y nietos.

Entre tanto algo crucial se mueve en entre bastidores: nuevos emprendedores y nuevos usuarios. La duda es si se llegara a tiempo el caso es que las nuevas reglas de juego se plantean a cuatro claves:

  1. El interés general
  2. El lucro limitado
  3. La gestión democrática
  4. El trabajo con sentido.

Se trata de recuperar “Valores”: la cooperación sustituye a la competencia, la generosidad a la codicia y la solidaridad al individualismo. Disponemos de 8 modelos:

  1. Economía Circular.
  2. Economía del Bien Común – EBC Felber.
  3. Las ESS o Economías Sociales y Solidarias.
  4. Creación de valor compartido.
  5. Decrecimiento sostenible.
  6. Modelo de Coste marginal cero.
  7. Cadena de bloques (Blockchain).
  8. Modelo colaborativo, de consumidor a prosumidor (producir y compartir).

Todos ellos abogan por una relación producción / consumo solidaria, justa , ética, responsable, sostenible y preservadora del planeta. Lo que hace falta es un sistema que garantice que todos los ciudadanos sean parte del futuro y el futuro no quede colapsado en sus recursos.

Ocho modelos, que tienen en común dos letras: la R y la C.

  1. R. Reutilización. Reparación. Rediseño. Reajuste. Reutilizable. Recuperación. Recambio.
  2. C. Cooperación. Colaboración. Cocreación. Compartir. Conciliar. Contención. Cohesión. Coincidencia. Conectividad. Compenetración. Complemento.

Son modelos que llaman poderosamente mi atención desde hace años, y que cada vez considero más oportunos, legítimos y necesarios, y así se lo planteo cada vez que tengo ocasión a amigos, conocidos, expertos, colegas y compañeros de tertulia y sobremesa. Hasta que uno de ellos me dijo hace unas semanas: “tus letras, Ricard”. ¿Perdón?, le pregunté sorprendido. “Tus letras: R, Ricardo; y C, Cayuela”.

A pesar de no creer en las casualidades, en la magia ni en lo inexplicable, tengo que reconocer que esta vez el destino me ha ganado por la mano. Sea. Mientras sea para objetivos como este, bien orgulloso puedo estar de esa R y esa C que me acompañan desde la cuna. Ricard Cayuela.

Texto: Ricard Cayuela

Photo by Med Badr Chemmaoui on Unsplash

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